domingo, 14 de agosto de 2011

El casting... la exposición ante la cámara


En ejercicio grupal, realizamos un casting y los mismos estudiantes actuamos frente a la cámara. Cada cual, frente a todos sus compañeros, debía narrar una verdad o suceso que hubiera ocurrido en su vida y que le llamara la atención y posteriormente, hacer lo mismo pero con una mentira.

En el ejercicio, salí de primero y conté una travesura que hice cuando estaba pequeño. A mí me gustaban mucho las tijeras y cortaba todo lo que veía. En una ocasión, corté el cable de la aspiradora, ocasionando un caos en casa. Las tijeras se derritieron, mies dedos quedaron tiesos por varios días y a mamá casi le da un paro. Al final de la historia sólo quedó el susto y nada más.


Al menos diez minutos después de contar ese pobre relato, tenía en mi cabeza 5 historias que hubieran sido más interesantes de contar en ese momento, pero que tal vez por la premura de salir primero, por la intimidación de la cámara y porque de pronto ese no era mi día, no se me vinieron a la cabeza en el momento que las necesitaba.

La mentira estuvo aún peor. Me remití a una especie de fantasía sexual (posiblemente influida por tanto hollywood), y me coloqué en una piscina con una exnovia en la finca de los padres de ella. Recree el momento en el que estábamos los dos desnudos nadando cuando ellos llegaron y tocó disimular la pena al menos media hora para que no se dieran cuenta de nuestra desnudes.

Considero que el ejercicio fue desafortunado por mi participación, pero muy valioso por los relatos de mis compañeros, que a mi parecer, varios de ellos estuvieron muy buenos. Habrá que esperar que el trabajo en clase rinda sus frutos y que aparezca la magia creadora frente al teclado... tal vez las cámaras no sean lo mío.

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